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Cripta de la Basílica de San Zeno

Cripta

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Bajando la escalera central nos adentramos en la sugerente cripta que guarda las reliquias del santo patrón. La vasta cripta se remonta al siglo X; después fue restaurada en el siglo XIII, a mitad del siglo XVI y en los siglos sucesivos. Los cincos arcos de la entrada fueron decorados por Adamino de S.Giorgio a principios del siglo XIII.

La zona interior está dividida en 9 naves mantenidas por 49 columnas con capiteles romanos y románicos todos diferentes. Muchos están decorados con motivos populares y expresivos que recuerdan a ciertas imágenes de bronce del primer maestro del portal. Entre las finas columnas se notan las fuertes «raíces” de los pilares y de las columnas de la iglesia superior. En las paredes hay rastros de frescos de inspiración de Giotto. De las bóvedas de crucería cuelgan las lámparas ofrecidas en honor del Santo por las Vicarias de la Diócesis de Verona. El fondo se concluye con un absidiolo cerrado por una verja: dentro de una urna están las reliquias de S. Zenón. Todos los años, durante el mes de mayo, se celebran fiestas en honor del Santo: en particular el 21 de mayo termina en la cripta una solemne procesión capitaneada por el obispo de Verona y el Abad, junto al alcalde y a las autoridades civiles rinden homenaje a S. Zenón. En la cripta se conservaba el sarcófago de los santos Lucillo, Lupicino y Crescenziano, y ahora está situado delante del tríptico de Mantegna como altar mayor. En la cripta, además de los restos de los santos Cosma y Damián, están también las reliquias de los obispos Procolo y Agabio y, a la izquierda, las de Eupreprio – el primer obispo veronés- y de Cricino, antecesor de Zenón.